Este es Nuestro Encebollado de Sobre (de lo que haya sobrado), y que ya os presentamos en la receta de laLubina a la Sal.
Esta receta vale para casi cualquier sobra (pollo, conejo, caballa, etc.) y necesitaremos también:
Media cebolla tierna
Un diente de ajo
Un chorrito de aceite de oliva virgen extra (del bueno)
Sal
Pimienta negra recién molida
La cantidad de cebolla y ajo dependerá de la cantidad de sobras y de vuestro paladar. Éstas fueron las cantidades utilizadas para unos 200 gr. de lubina.
Comenzamos desmenuzando un poco el pescado sobrante, cortamos la mitad de la cebolla en tiras finas y el resto junto al diente de ajo lo pasamos por el picador (que no el abuelo de Vítor).
Como el aparato funciona muy bien, pero gran parte de lo picado se queda puñeteramente pegado a él, usamos nuestra wonder brocha de silicona para rematar. Lo ponemos en un tupper donde nos vaya a caber la lubina sobrante, salpimentamos y añadimos un chorrito de aceite deluxe. Bien mezcladito, disponemos la lubina cuidando que se impregne toda bien y a la nevera hasta servir. Aprovechando algún viaje a la nevera, removemos un poco. Queda así:
Se puede servir caliente, frío o templado. A nosotras nos gusta sacarlo de la nevera una horita antes de comerlo.
Incluso para hacer Makis de Atún o Salmón, hemos utilizado esta lubina encebollada como alternativa y queda también muy rico.
Tras nuestro éxito (para nosotras lo fue) con las Kofta Kebab del otro día, decidimos no dejar mucho tiempo antes de probar alguna otra receta similar. Nos quedaba sin probar un preparado de especias de «Bifteki». Un ratito con San Google y confirmamos (el botecito lleva foto) que se trata de unos filetes «rusos» griegos, unas albondigotas rellenas con queso Feta. Por prescripción facultativa me privo, ergo nos privamos, del queso. En un futuro próximo…. esperamos.
La ocasión la pintaron calva. Nos invitaron a una fiesta con cena de sobaquillo. Pues hala, vamos a hacer un montón de albondigotillas Bifteki para nuestros Conejillos de Indias involuntarios. Esta receta la publicamos, porque no quedó ni una y no nos constan bajas personales (cierto es que fue anoche).
Comenzamos a prepar los Bifteki la víspera.
Vamos allá:
1 pollo picado
10 cucharaditas del preparado de especias «Bifteki», a saber: Ajo, cebolla, pimentón, ajedrea, mejorana, cúrcuma, comino, chile, cilantro, jengibre, pimienta y sal
2 dientes de ajo
1 manojillo de perejil
1 cucharadita de semillas de cilantro molidas
1 ó 2 cucharadas de aceite oliva virgen extra (depende de tu colesterol)
1 cebolleta
Queso Feta (versión no-dieta)
Dos huevos (versión no-dieta)
Pan rallado (versión no-dieta)
En la carnicería pedimos que nos deshuesen un pollo y lo pasen por la picadora. Si utilizas sólo los cuartos traseros, quedará más jugoso, es de cajón. Ya en casa rascas la carne que han dejado pegada a los huesos en la carnicería. Los troceas chiquitín y los añades a la otra. Los huesos para caldo o a la basura (orgánica).
Picas la cebolleta o cebolla pequeña, los dientes de ajo, el manojillo de perejil y añades todo al bol donde pusiste la carne. Añades las especias, el aceite y las semillas de cilantro, y amasas hasta tener una pasta homogénea. Cuidadín, que es muy pegamoide. Ten cerca un bol con agua para mojarte las manos de vez en cuando. Tampoco es mala idea usar además unos guantes de látex (de los que venden en las farmacias)
Masa de Bifteki
Dejamos reposar en la nevera hasta la mañana siguiente.
Decidimos que tengan la forma de hamburguesitas de dos bocados. Así no hacen falta cubiertos y caben estupendamente sobre una rodaja de pan.
Volvemos a amortizar nuestra barbacoa, aunque se hacen estupendamente en el horno. Usa mejor el gril. Cuando empiecen a estar morenitas, le das la vuelta y otro cinco minutos. Más vale que se queden poco hechas que de más. Siempre puedes ponerlas unos minutillos en el micro.
Para que tengáis una referencia de su tamaño.
Acompañarlos con una Ensalada Raita o Tzatziki (próximamente).
También hemos leído de una salsa que se echa por encima una vez cocinadas; mezcla el zumo de un limón, un diente de ajo picado y un manojillo de perejil picado. La próxima vez la hacemos también.
Ya tá
Versión no-dieta:
En lugar de un tamaño minicusqui, hay que hacer albondigotas, con un trozo de queso Feta en su interior. Posteriormente rebozar con huevo y pan rallado y freirlas.
El ceviche de pulpo es un plato muy sencillo y fácil de preparar. Ya lo habíamos probado fuera de casa varias veces y con distintos ingredientes. Con el tiempo vamos a ir probando otras variedades (de langostinos, de pollo, de salmón, etc.), pero vamos a empezar con el de pulpo ya que teníamos dos patas envasadas por nuestra Morticia en la nevera.
250 gr de pulpo cocido.
1 cebolla morada
3 limones.
3 cucharadas de cilantro fresco
pimienta negra recién molida
sal
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE para los amigos)
1 aguacate maduro (opcional)
Podéis probar con otras variedades de cebolla. La opción de la morada nos atrajo por la combinación de colores cebolla-pulpo, y creemos haber acertado, ya que además le desprende su color al aliño, y eso queda monísimo.
Lo primero será cortar la carne de pulpo en rodajas, y apartamos para dentro de un rato.
También pelamos y cortamos la cebolla en juliana (rodajas finas). Cubrimos la cebolla con sal y agua, y dejamos reposar por unos 10 minutos.
Mientras tanto nos ponemos con limones. Para extraerles todo el jugo, los partimos por la mitad y los ponemos en un tuper que metemos 3 min en el micro (1 minuto x limón). Dejamos que se enfríen un poco para no quemarnos y los exprimimos con la ayuda de un tenedor (vamos que los pinchamos y apretamos con la otra mano). Lo colamos y reservamos.
Ya han pasado los diez minutos, por lo que enjuagamos la cebolla bajo el grifo con la ayuda de un colador.
Colocamos los trozos de pulpo en el tuper de antes (economía culinaria), añadimos la cebolla y cubrimos con el jugo de limón.
Cortamos y picamos el cilantro chiquitino y agregamos a la mezcla, con un poco de sal y pimienta negra recién molida.
Removemos todo bien y dejamos en la nevera durante un par de horas por lo menos.
Como nos temíamos que se nos fueran a salir los ojos o crecer los dientes de tanto limón, decidimos retirar bastante aliño y añadir un buen chorro de aceite.
Además, lo presentamos junto a un bol con un aguacate en trocitos y con sal. La combinación queda estupenda.
Para nuestro próximo Ceviche de Pulpo vamos a sustituir algún limón por limas, a ver qué tal. O por una naranja, que también hemos visto por ahí. Ya os contaremos
Esta receta surgió por unos botecitos de Mix de Especias que nos compramos durante una promoción de productos «exóticos» en un supermercado. Nos llevamos tres variedades a casa. Cuando los ingredientes en la dieta son limitados, hay que echarle imaginación, y especias. Algo hay que hacer para que el pollo sepa a algo, ¿no?
Bueno, pues ahora que tenemos tres combinaciones de especias, ¿qué hacemos con ellas? Hala, San Google.
Resulta que hay unas albondigas, filetes «rusos» y brochetas de carne picada de cordero o ternera que en algunos países de oriente próximo preparan con una combinación de especias muy parecida a uno de nuestros mixes, la Gyros. ¡Ya lo tenemos, Nuestros Koftas (de pollo, claro)! A ver lo que sale…. De perdidos al río (o From lost to the river) pensamos, por lo que decidimos hacer la cantidad para cuatro personas (o dos comidas). Al final salieron 12 koftas con la mitad de la carne.
800 gr de pollo picado (o cordero o ternera o cualquiera)
5 cucharadas de perejil fresco muy picado
dos ramitas de cilantro fresco muy picado
6 cucharaditas del mix de especias árabes para carne: pimentón, comino, cilandro, nuez moscada, canela y pimienta negra
sal
pimienta negra recién molida
1 cebolla pequeña finamente cortada
dos dientes de ajo
dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra
brochetas largas de madera o metal
En la carnicería pedimos que nos limpiaran cuatro cuartos traseros de pollo, los deshuesaran y los picaran una sola vez. Se puede usar cualquier parte del pollo, aunque pensamos que la pechuga quedaría más seca.
Una vez en casa mezclamos la carne con la cebolla picada, el perejil muy fino, el cilantro fresco muy picado, la pimienta negra molida, los dos dientes de ajos muy picaditos y la sal, hasta conseguir una masa homogénea.
La mezcla la dejamos unas horas en la nevera para que macerara. Fría sería además más manipulable.
Utilizamos la mitad de la mezcla y reservamos la otra mitad para la segunda ocasión.
Formamos doce salchichas del mismo tamaño. Cogemos una salchicha con una mano y una brocheta con la otra. Con cuidado hacemos un cilindro de carne alrededor de la brocheta y lo apretamos bien. Debe quedar compacto y bien agarrado a la madera.
(Estamos seguras de que la próxima vez tendrán un aspecto más homogéneo).
Ahora al horno unos 15 min. Nosotras aprovechamos que tenemos una barbacoa en la terraza.
Teníamos nuestras dudas, que si el desembolso, que si un cacharro más en la cocina, que si «la acabaremos arrinconando al poco tiempo, ya verás»…
¡Pues no! Nuestra Morticia se ha convertido en nuestra fiel aliada en la cocina.
Unos treinta y pico euros, más unos 6 euros por cada pack de rollos (3 medianos o dos grandes), comprada hará un año en una tienda donde la calidad no tiene por qué ser cara.
Requeterecomendable para singles o couples. Ideal para gente que a menudo se pregunta:
¿A dónde voy yo sol@ con:
una lubina a la sal?
medio salmón marinado?
un bote entero de laurel?
una bandeja entera de aguacates?
la ristra de chorizos que me han traído del pueblo?
todo un pollo por muy barato que esté hoy?
En esos momentos te acuerdas de la Morticia que tienes en casa y te contestas: Con todo esto voy yo sol@… ¡al infinito y más allá!
Apio
Salmón marinado
Laurel
Morcilla
Sobrasada
Granada
Chorizo
Cebollino
Aguacate
Pollo
Panceta
Cilantro
Tres consideraciones importantes: que el contenido no sea chafable (no valen merengues), que no tenga puntas (nada de erizos de mar) y que no tenga o suelte mucho líquido (purés, guisos).
La congelación previa puede ser la solución para algunos problemas. Por ejemplo, en el mercado encontramos pimientos rojos lustrosos y a un precio estupendo, para hacerlos al horno. ¡Qué ricos! Pero sueltan su juguillo y éste no se puede desperdiciar. Pues ya que vamos a molestarnos, limpiar, pelar, gastar en el horno, etc, pues pillamos una buena cantidad en lugar del pimiento ridiculín que vamos a consumir esta noche como guarnición. From lost to the river, así que hacemos diez. Lo que no nos comamos esta noche, lo ponemos de manera expandida y plana, véase, una bolsa de congelación sobre superficie plana o un tuper grande, en el congelador. Una vez congelado, lo troceamos en raciones, que envasaremos rápidamente para que no se vaya descongelando (además de no romper la cadena de frío) y suelte líquido, que nos estropee a nuestra Morticia. Lo volvemos a meter en el congelador. A diferencia del film o de las bolsas de congelación, las bolsas de vacío contienen muy poco aire (apenas), no crean esos desagradables cristales que estropean la comida. La vida del producto se alarga además considerablemente.
No nos atrevemos a decir en cuánto se alarga la vida de los productos envasados, pero ciertamente mucho. No asumimos estas responsabilidades. Deciros que hace unos meses excluimos el jamón de nuestra dieta. ¿Qué hacemos ahora con Manolo? Manolo era nuestra pata de jamón. Tanto lo queríamos que le pusimos nombre.
Morticia levantó el índice y nos propuso su ayuda. Venga, va. Cortamos varias raciones de jamón y envasamos cada ración individualmente. Ahí llevan seis meses. El otro día nos permitimos una licencia con permiso de Manolo y nuestro colesterol. ¡Oye, como recién cortado!
Limpiamos los champiñones y los laminamos, mejor no muy finos para que sepan a lo que son. En un tuper ponemos el medio limón y lo ponemos medio minuto al micro. Dejamos que se enfríe un poco para no quemarnos los dedillos, y exprimimos. Metemos los champis, salamos y añadimos el eneldo y un chorrito de aceite.
A la nevera, y a agitar (con cuidadín) de vez en cuando. Lo hacemos por la mañana para que estén macerados para la hora de comer. Servimos fresquita (y en otro recipiente más elegante).