Preparación: 30 min
Cocinado: 10 min
Listo en: 45 min
Ingredientes:
- 2 litros de caldo de pollo (o verduras)
- 1 cebolleta (si no, cebolla)
- 1 zanahoria hermosa
- 1 champiñón grandecito
- 5 setas shiitake
- 100 gr. de pollo (pechuga o zanca deshuesada)
- 70 gr. de tofu
- 1 guindilla
- Pimienta negra
- 1 cucharadita de maizena (opcional)
- 1 huevo
- 4 cucharadas de vinagre de arroz (o de manzana, o de vino blanco)
- 4 cucharadas de salsa de soja clara (o la que tengas)
- 1 cucharada de aceite de sésamo
- Una pizquita de sal
Desleímos la maizena en 4 cucharadas de agua.
Ponemos una olla al fuego y pochamos un poquito la cebolla (no lo verde de la cebolleta, en su caso). Cuando esté translúcida incorporamos el caldo. Cuando empiece a hervir añadimos la zanahoria y dejamos que cueza unos 3 minutos. Incorporamos el pollo y los champiñones y lo llevamos a ebullición. Entonces añadimos la cayena picada, un golpe de pimienta negra, el vinagre y la soja.

NOTA:
– Como os podéis imaginar, se puede hacer con caldo de verdura y sin pollo. Tenemos así un plato vegetariano con mucho sabor.
– ¿No tienes caldo?, pues con agua. A fin de cuentas, lleva una bonita cantidad y diversidad de ingredientes que la hará sabrosa y nutritiva.
– Nosotras nos saltamos la maizena. No nos parece que le aporte nada extraordinario más que unos mini hidratos de carbono. No llegamos a percibir que le dé una textura más untuosa.
– ¿No tenemos/queremos setas deshidratadas? Pues nada, sin ellas.
– ¿Tienes brotes de soja? Pues, le van muy bien añadidos en el tramo final. Eso sí, recomendamos cortarlos por la mitad, porque se mantienen bastante tiesos y es difícil dominarlos con la cuchara.
– Si utilizáis salsa de soja oscura, tened en cuenta que tiene azúcar, un sabor algo más fuerte y, además, oscurecerá un tanto la sopa. Así todo, está muy rica.
– Aunque los diferentes productos picantes tienen distintos efectos en la boca, si no tienes guindilla puedes utilizar tabasco, pasta de chile… En fin, otro ingrediente de esos que dan un puntito de alegría al plato.
– Si usáis pimienta blanca en lugar de negra, tened en cuenta que es más picante.
– Usamos pollo por el consabido tema “niveles de colesterol”, pero esta sopa se prepara también con magro de cerdo o, incluso, combinados.
Según el país (o cociner@) puede llevar brotes de bambú en juliana, fideos de soja o de arroz, pasta ramen… Vamos, que vuelve a hacerse bueno el dicho del “maestrillo y el librillo”
¡Bueno, animaos y preparadla! ¡Una sopa para un día de invierno! (o para el posterior a una noche de copas). 
































Es el momento de incorporar el cardamomo, tanto las semillas molidas como las vainas abiertas, y revolver un poquito.
A continuación, y con el fuego un poco fuerte, echamos el agua caliente, el azafrán (ya sabéis, espolvoreándolo y rompiéndolo un poco con los dedos, ¡con esa distinción que nos caracteriza!), un toque de pimienta negra -si es posible desde el molinillo- y un golpe de cúrcuma. También es buen momento para salar.



Formad un rulo con la masa, envolvedlo en film de cocina, metedlo en una «taper» (es más práctico para el almacenaje) y dejadlo en la nevera hasta el día siguiente -al menos- cuando ya podréis proceder a elaborar los panellets.





Incorporamos el bacalao cortado en trozos y dejamos que haga chup chup continuando con el meneíto de sartén otros 3 ó 4 minutos. Rectificar de sal y…¡a la mesa, que se enfría!



Dejamos enfriar un poquito para no quemarnos los dedos. Envolvemos cada uno de los pimientos en una hoja de periódico y amontonamos los paquetitos en un recipiente hasta que se hayan enfriado del todo.



Están de foto, ¿verdad?
Estaban tan apetecibles que decidimos preparar «
«No es mala idea. Vamos a escoger lo mejor de cada receta.» Así que entre el
Una vez que hayamos decidido que ya ha macerado lo suficiente, vamos a preparar su «envoltorio».
Batimos el yogur y la cucharada de especias Tandoori. Nos volvemos a poner unos guantes, bañamos el pollo macerado en esta nueva mezcla y lo dejamos reposar un rato (desde 30 min a varias horas.)
Una vez pasado este «rato» lo cocinamos a la plancha de manera que quede sellado y jugoso por dentro. Para esto echaremos un poquito de aceite de oliva en la plancha y con ayuda de unas pinzas iremos sacudiendo el exceso de «envoltorio» de cada uno de los trozos de pollo a medida que los ponemos en la plancha.
Como guarnición volvemos a recomendar algo fresquito que contraste como una