Un montón de veces habíamos comido esto ya en algún restaurante hindú; trozos de pollo, de color naranja/rosa, aparentemente cocinados al horno y que estaban de muerte. Pero claro…¿cómo te vas a acordar del nombre de un plato, cuando todos te suenan a guiri y sólo te guías por las fotos de la carta del restaurante? Nuestra curiosidad es superior a la felina, y además disponemos de internet, ¡está chupao!
- 2 Cuartos traseros de pollo
- Aceite de Oliva Virgen Extra
- Zumo de medio limón
- Especias Tandoori
Esta receta es una tontería supina. La puede hacer cualquier aldeano vecino nuestro. En fins.
Limpiamos la pata del pollo, quitándole piel, grasa y pielecillas varias, de manera que quede peladico y nada impida que las especias puedan penetrar en la carne. La opciones son varias; con o sin hueso, trozos grandes, pequeños o medianos, uniforme o a lo despendolado,…
Nosotras dejamos esta vez la pata entera, con hueso. Cierto es que así hay menos superficie de contacto y quedarán partes que sólo sepan a pollo, pero también lo es que quedará más jugosito.
La receta original del Pollo Tandoori (o una de ellas) incluye un yogur natural con el que se mezclas las especias y el pollo se marina en él durante la noche. Está muy bueno así, aunque a nosotras nos gusta el sabor un poco más fuerte y por eso omitimos el yogur para esta preparación en particular. Para otras variaciones, combinaciones y permutaciones, con yogur y algunos ingredientes más, no os perdáis el Pollo Malai Tikka y el Malai Tandoori Tikka. ¡Están para chuparse los dedos!
Sabed que en la calle podéis encontrar muchos preparados de Especias Tandoori. Varían en ingredientes y proporciones. Hemos probado varios y el que más nos gusta contiene: sal, pimentón, cayena, cilantro, cominos, ajo, canela, clavo, mostaza, aceite vegetal y colorante rojo cochinilla. Este colorante es el que le da un toque rojo fresa. A veces se utiliza la remolacha en su lugar. Lo compramos a granel y cuesta un euro los 100gr. con lo que tenéis para varias ocasiones.
Bien, ya tenemos el pollo limpico. Ahora hincamos la punta del cuchillo en algunas partes para crear «vías de entrada» para el marinado. Ponemos el pollo en algún envase en el que pueda pasar la noche en la nevera. Nos ponemos un guantes de látex, si no queréis acabar con las manos rosas durante horas. Espolvoremos el Tandoori por encima del pollo, untándolo bien. Veréis que va cogiendo su color fresa/granada. Si echáis de más, os quedará más picante, ojito. Lo rociamos con el jugo de medio limón y unas gotas de aceite de oliva. Así quedó el nuestro:

Lo dejamos una noche en la nevera.
Para cocinarlo, ponemos el horno a 200º. Ponemos una hoja de papel de horno sobre la bandeja y encima el pollo. Lo cocinamos unos diez minutos, le damos la vuelta y cocinamos otros diez minutos con grill. Debe quedar currusquín por encima y jugosito por dentro. Lo servimos en una fuente a la que le habremos echado el juguito que soltó.
Acompañamos con una Ensalada Raita o una Ensalada Wakame o algo fresquito que contraste con el calor y picorcillo del pollo.
Para beber seguimos el mismo criterio: algo fresquito como cerveza, sidra o vino blanco.
¿Que hemos aprovechado la ocasión y en lugar de hacer dos cuartos traseros hemos preparado cuatro? Llamemos a Morticia:

Los envasamos individualmente. Si no se van a consumir en una semana, al congelador.
Para calentarlo (sin estar congelado), basta con pinchar la bolsa en varios puntos y meter dos minutos al micro.
En el caso de que a propósito fuerais a hacer pollo de más (no que os haya sobrado sin querer), sacadlo del horno un poquito antes para que no se haga del todo. Que el micro ya completará la cocción fácilmente. Si lo hacéis de más, quedará seco.
Ya tá.



























Estas Wakame aliñadas ya están listas para comer. A nosotras, sin embargo, nos gusta ampliarlas con pepino. Filetemos el pepino pelado con ayuda del rallador. Mezclamos bien con una ración de algas, salamos al gusto y dejamos macerar un par de horas. Opcionalmente añadimos semillas de sésamo o ajonjolí, y aunque ya lleva, nos gusta con más.
Para comer con palillos y babero, o tenedor.

borde gordote o minimalista, que si no tenemos base de pizza, pero sí una fuente metálica rectangular, etc. Cada un@ lo que quiera y/o pueda. Poned un poco de harina en la base ( o un poquito de aceite o las dos cosas).
Y de los ingredientes ya ni te cuento.
Un poco más de media hora en el horno y ya está hecha
(justo el tiempo en poner la mesa y buscar el programa o capítulo que queremos ver mientras cenamos).
Nuestra Pizza ha contado con (en orden de caída) tomate triturado (de lata), sal, orégano, alcaparras, pechuga de pavo, champiñones naturales y cebolla. Una mitad, además con queso rallado.